Tengo la mala costumbre de pensar en boludeces. Si mi gata pierde tanto pelo, porqué no se queda pelada de una buena vez? Todos los rincones de mi casa, mi ropa, mis sillones, los olores… me recuerdan todo el tiempo que tengo una.
Debo admitir que soy una pésima poseedora de mascotas. En toda mi vida he tenido un par de hamsters, un pez y una tortuga acuática. De todos ellos, sólo supo sobrevivir la valiente tortuga, gracias a la afable intermediación de mi madre. Luego he tenido mascotas familiares, pero esas no las incluiré en mi prontuario por no ser de posesión exclusiva.
Podría definir a mi gata como un punto intermedio entre mis plantas y mi concubino. Pero últimamente con lo obesa que está y lo poco que se mueve, cada vez se parece más bien a mis plantas.
Nunca he terminado de comprender la extraña relación que existe entre los hombres y sus mascotas. Ni siquiera teniendo una.
Dicen que los animales se parecen a sus dueños. Con una mano en el corazón, les parece verdaderamente que sea así?? Como siempre, están las millones de excepciones que fortalecen la regla, verdad?
En fin, creo que sería mas acertado decir que, en realidad, los dueños se parecen a sus mascotas y no a la inversa. Ya que, en todo caso, nosotros elegimos en lugar de ser los elegidos. Y en nuestro afán de sentirnos identificados en ellas, inventamos características comunes entrambos. Y mejor no reflexionemos sobre si somos realmente sus dueños, o poseedores (la palabra posesión no puedo evitar relacionarla con el sexo), o sus carceleros… Oh my god! Liberemos a las mascotas!